Y aunque ahora llevo una vida relativamente feliz hay días en los que echo de menos las noches de alcohol interminables a causa del agujero negro que llevo dentro.
Es estúpido hasta pensarlo pero hay momentos en los que quiero volver a llorar como lo hacia como antes, quiero llorar de dolor, llorar de miedo, llorar de verdadera angustia al saber que mi vida es un infierno, pero ahora sólo puedo llorar al ver que todo es magnífico, todo mejora poco a poco y yo me estanco... me estanco sabiendo que soy yo la pieza que falla en mi propio mundo. Incapaz de avanzar, incapaz de retroceder, un paso adelante y otro atrás, entorpeciendo todo el mecanismo como una pieza de reloj que no sabe su función.
Creo que debería empezar a contarte estas cosas pero me siento tan idiota hablando de ellas que tengo miedo a que tú también me veas así.
Y no es que no confíe en ti cuando me ves esconder las lágrimas y te digo que no pasa nada, es que no quiero que te tengas que tragar toda la mierda que llevo dentro.
viernes, 28 de octubre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
Todo empezó con una simple conversación de colegas, gente que se aburre un domingo cualquiera pero ese domingo no era uno cualquiera, ese era el domingo en el que me daría cuenta de quien eras y lo importante que resultabas.
Desde el primer momento hubo conexión, hubo complicidad, ternura y sobre todo el brote de una bonita amistad. Y quise besarte, quería tocarte pero eras fruto prohibido, debías ser un simple amigo con el que quedar los domingos aburridos pero, de repente eras alguien a quien quería tener cerca todo el rato y luego llegaron los besos furtivos y las miradas cómplices y los abrazos más que cariñosos, llegó la pasión y se entremezcló con la ternura y caí rendida, postrada a tus pies.
Poco después llegaron los malos momentos, mentiras descubiertas, egoísmos y amigos no calificables que casi destruyen algo tan maravilloso como lo que se estaba construyendo. Dos meses realmente fantásticos que han dado pie a algo precioso y aunque no fuera tal y como ambos esperábamos, sucedió y realmente fue algo especial.
Desde el primer momento hubo conexión, hubo complicidad, ternura y sobre todo el brote de una bonita amistad. Y quise besarte, quería tocarte pero eras fruto prohibido, debías ser un simple amigo con el que quedar los domingos aburridos pero, de repente eras alguien a quien quería tener cerca todo el rato y luego llegaron los besos furtivos y las miradas cómplices y los abrazos más que cariñosos, llegó la pasión y se entremezcló con la ternura y caí rendida, postrada a tus pies.
Poco después llegaron los malos momentos, mentiras descubiertas, egoísmos y amigos no calificables que casi destruyen algo tan maravilloso como lo que se estaba construyendo. Dos meses realmente fantásticos que han dado pie a algo precioso y aunque no fuera tal y como ambos esperábamos, sucedió y realmente fue algo especial.
lunes, 19 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
Y tú, ¿compraras?
Cuando se producen ciertos cambios en la vida de una persona, inevitablemente, casi sin pensarlo, tendemos a comparar. Comparamos casas, coches, novios, inventamos y buscamos en los detalles más estúpidos o insignificantes nuevos "parámetros" que comparar.
Es gracioso... Es gracioso porque tendemos a hacerlo, supuestamente llevados por la racionalidad del ser humano, y todas esas tonterías. Y digo tonterías porque en realidad lo son. Si nos paramos a pensarlo, es estúpido comparar cualidades, no somos manzanas que vayan a peso. Y sí, a veces deberíamos darnos cuenta de que colocar en una balanza imaginaria cosas tan diferentes como dos personas e intentar hacer que el lado que tú quieres pese más, suele ser más complicado de lo que parece. Es más complicado de lo que parece y por mucho que nos esforcemos en intentar evitar las comparaciones, tarde o temprano, queramos o no, acabamos comparando todo lo nuevo que encontramos en nuestra vida con las cosas pasadas.
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