viernes, 21 de enero de 2011

Y avanzas tan despacio que crees retroceder...

Y nadie sabe que estás aquí...
Y nadie puede leer tus intenciones...
Y no te atreves a hacer lo que llevas años deseando hacer...
Y en este solitario parque, te escondes, rezas para que venga un ángel a salvarte...
Y en esta jodida ciudad, te escondes por ser lo que eres...
Ya no se puede fumar ni en parques ni colegios, ni en bares ni hospitales y es cuando te das cuenta de que necesitas un pitillo. Necesitas la puta nicotina de un desconocido, necesitas que tus labios sepan a esa mierda para olvidar la realidad...
Y cierras los ojos y recuerdas esas jodidas y oscuras escaleras y a ese casi completo desconocido entre tus piernas y sus besos saben a porro y eso te gusta porque no te recuerda al hijo d eputa que te abandonó. Y su piel es suave pero apenas sabe donde tocarte, es un crío... Es mayor que tú y posiblemente tenga más mujeres en su lista de las que imaginas pero, aún así, piensas que es un crío. Por tu cabeza pasa la posibilidad de que sea virgen aunque la desechas rápidamente, demasiadas emociones cmo para encima estar desvirgando a un pobre chaval que apenas sabe como te llamas, si es que, realmente sabe tu nombre...

La puta nostalgia te devuelve a la realidad sin embargo enseguida comienza el viaje al pasado, ese viaje que preferirías no hacer porque duele más que  respirar, duele más que cualquier corte, más que el primer día pero menos que mañana.
Cada día duele más... Cada día lo sientes más lejano y cada vez te sientes más perdida... Tan perdida que hasta follas con desconocidos, tan perdida que mandas a tomar por el culo todas tus estúpidas normas con tal de no sentirte como una basura... Con tal de sentirte querida un rato... Con tal de creerte importante para alguien durante el suficiente tiempo como para creer que es pero saber que es mentira...
Y todas las lágrimas derramadas han sido guardadas y númeradas. Todas tienen su historia. Todas merecen ser contadas... Algún día encontrarás suficiente valor en tus venas como para contar todas esas historias de mierda. Historias sobre mujeres perfectas, hombres manipuladores, mentiras, sangre y sobre todo dolor...
Porque si de algo puedes presumir es de sufrir...



2 Visiones distintas:

eMiLiA dijo...

Historias para contar existen desde que el mundo es mundo.
Nunca se debe perder el valor de hacerlo.

Un abrazo.

L dijo...

Mendigamos cariños por un rato para no sentirnos tan odiosas, aunque no llenan el alma, a veces vivimos en le pasado porque es lo que nos sustenta para el presente, pero quien sabe si cerrar ese capitulo hara que sanen nuestras heridas más rápido.

Cambiaste el blog... me gusta.
Cuidate mucho pequeña, besos

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Cada cual su historia, cada historia un mundo, cada mundo una persona.